Ir al contenido principal

iu-NextG

Centros de Estudios

Los Centros de Estudio del Instituto Universitario NextG son departamentos del Instituto que tienen como objetivo desarrollar cada una de las grandes áreas temáticas que estudia el Instituto y coordinar toda la actividad relacionada dentro de ellas (ponentes, debates, publicaciones, etc.). La Dirección y la Secretaría del Instituto se encargan de unificar criterios y coordinar a los diferentes responsables de cada Centro de Estudios.

El objetivo de El Instituto Universitario NextG es crear un fórum de debate, reflexión y difusión sobre los retos que plantea la investigación científica y tecnológica, así como sobre la aplicación práctica de los resultados obtenidos. Estos elementos permiten configurar nuestro futuro en una dirección beneficiosa para la gran mayoría de la población pero también podrían servir para crear un mundo distópico en el que ninguno de nosotros querría vivir.

Los Centros de Estudio :

1 – Ética y Moral en la investigación científica (CE-EM)

2 – Los Derechos Humanos y las amenazas a las libertades (CE DH)

3 – Geopolítica Tecnológica y Gobernanza Mundial (CE-GM)

4 – La 4ª Revolución Industrial (CE-RI)

5 – Economía Digital, Blockchain y el Futuro del Trabajo (CE-EB)

6 – Colapsología de los Sistemas (CE-CS)

7 – Privacidad. Protección de Datos y Ciberseguridad (CE-PD)

8 – Utopías y Distopías (CE-UD)

1 – Centro de Estudios sobre Ética y Moral en la investigación científica (CE-EM)

Los resultados de la investigación científica se materializan en tecnologías tangibles que tienen una afectación directa sobre nuestras vidas y las conforman tanto de manera positiva como negativa. La investigación pura no tiene ni ética ni moral y por tanto, puede llevarnos hacia la utopía o hacia la distopía. ¿Es necesario poner límites éticos y morales a la investigación científica, tecnológica y biomédica?

1) ¿La investigación científica debe estar condicionada, limitada o guiada por la concepción humanista y por el respeto de los derechos humanos?

2) ¿La ciencia debe avanzar al margen de los límites éticos y morales y deben ser sus aplicaciones o descubrimientos los que es sometan a regulación?

3) ¿Se puede hacer investigación en todos los campos y en todas las direcciones o es mejor no abrir la caja de Pandora si existe el riesgo de no poder cerrarla?

Para enriquece el debate ayudar a responder estas preguntas, será muy útil conocer ejemplos de campos de investigación que pueden generar dudas o que directamente nos puede alertar sobre el peligro de abrir ciertas puertas.

¿Es lícito crear Quimeras (híbridos de humanos y animales)? El objetivo declarado es obtener órganos compatibles para transplantes pero el resultado podría ser la creación de ejércitos de quimeras a los cuales se enviaría a luchar y morir si los costes “políticos” que tienen las bajas humanas en combate. Eso haría más probable el inicio de guerras, pues no seria necesario evaluar el coste en vidas. Se cree que muy probablemente las quimeras tendrían conciencia de su existencia. Debería tener, por tanto, los mismos derechos que los humanos?

¿Es lícito el uso de drones asesinos guiados por Inteligencia Artificial que toman decisiones autónomas en base a los inputs que se han introducido en sus algoritmos? Estos drones han matado en Afganistan más civiles (por error) que todos los combates entre soldados de las dos partes.

Hay estudios que demuestran que el algoritmo que utiliza el Departamento de Justicia de Estados Unidos para decidir si concede la libertad condicional está lastrado y envía a prisión en mayor porcentaje a negros y latinos que a blancos. Se basa en los índices históricos de delincuencia en función de la raza y del barrio del detenido. Los jueces no pueden tomar decisiones en contra del criterio del algoritmo. ¿Es justo dejar la libertad de una persona en manos de un algoritmo?

2 – Centro de Estudios sobre Los Derechos humanos y las amenazas a las libertades (CE-DH)

Europa se ha formado y ha evolucionado a lo largo de los siglos fusionando diferentes culturas y religiones. El resultado ha sido una concepción humanista de pensamiento que coloca al ser humano (y a sus derechos intrínsecos) en el centro de toda acción política, social, cultural y científica. Por encima del ser humano no se pueden situar ni los estados ni las instituciones ni las empresas. ¿Están en riesgo las libertades individuales de los ciudadanos tal y como las hemos conocido hasta ahora?

Esta pandemia ha puesto en suspenso muchos de los derechos y libertades conseguidos por nuestros antepasados a lo largo de siglos. En base a simples decretos de “supuesta” alarma, se han anulado libertades fundamentales establecidas en todas las constituciones de las democracias liberales occidentales. Sabemos bien que las medidas temporales tienen tendencia a quedarse indefinidamente (como por ejemplo la US Patriot Act de 2001, que tenia una caducidad de 3 años y que 20 años después sigue vigente gracias a prórrogas anuales firmadas por los últimos 4 presidentes.

¿Se pueden suprimir derechos fundamentales en base a un supuesto bien superior abstracto, como la seguridad del estado (China), la salud de los vulnerables (Occidente), la emergencia climática o cualquier otra excusa que se inventen en el futuro? La máxima es: “no desaproveches nunca una buena crisis para aplicar cambios que no se aceptarían nunca en situaciones normales”. Esta crisis se está aprovechando para realizar el mayor ataque a las libertades desde 1945. Ni tan solo está permitido debatir sobre el tema.

Libertad de Opinión: Control de las redes sociales. Bloqueo de opiniones críticas en las plataformas de las Big Tech. ¿Vamos hacia el pensamiento único dictado por El Gran Hermano? Libertad de Movimientos: Reclusión domiciliaria de la gente sana (algo nunca visto en la historia). Prohibición de salir de una región o país sin estar declarado el Estado de Guerra o al menos el de Emergencia Nacional. Libertad de Manifestación: La restricción o incluso la prohibición de derecho de manifestación y de asamblea imposibilita (o dificulta enormemente) la organización de la disidencia y establece el pensamiento único. Libertad de Asociación: Prohibición en muchos países de asistir a actos religiosos, organizar grupos de ciudadanos críticos (calificados como peligrosos extremistas o directamente como grupos terroristas, como han hecho en Alemania con los grupos anti-vacunas). Libertad de Información: La desinformación es la nueva guerra. Límites a la información independiente y concentración de la información en pocas grandes corporaciones, capaces de eliminar el pensamiento crítico. La manipulación de la información, y por tanto el control de la opinión pública, implica el final de la democracia.

3 – Centro de Estudios sobre Geopolítica Tecnológica y Gobernanza Mundial (CE-GM)

La superioridad tecnológica ha estado siempre uno de los factores clave en la dominación de un grupo de humanos sobre los otros. Un avance tecnológico significativo normalmente implicaba el estallido de una guerra (local, regional o mundial). Hoy en día, la tecnología otorga un poder prácticamente sin límites a las grandes empresas multinacionales, que no luchan por territorios, si no por consumidores y especialmente por sus datos.

 

El control de los datos es el objetivo de empresas y gobiernos. Los datos son el nuevo oro (se pueden monetizar y también utilizar para controlar a la población, mediante patrones de comportamiento). Hay una tendencia a la concentración de poder en muy pocas manos y una población cada vez más controlada y sometida. El mundo está dividido entre una élite que puede proteger su privacidad y el resto de la población que sirve de alimento a los algoritmos de control. Hay tres modelos de gobernanza, en base a la relación que los poderes establecen con sus gobernados.

China pone en el centro de su política la Seguridad del Estado. Las libertades de los ciudadanos están supeditadas (o son directamente anuladas) en aras de este objetivo. El progreso económico está estructurado en base a un pseudo-capitalismo controlado y dopado por el estado y en una dictadura comunista como sistema político. Esta política ha traído un gran progreso económico a una gran parte de su población, a cambio de renunciar a cualquier tipo de libertad individual. Todo se sacrifica por el bien del grupo.

Los Estados Unidos ponen en el centro de su acción económica y política la libertad de las empresas para crear riqueza. Por lo tanto, su receta se basa en reducir al mínimo posible las regulaciones y fomentar los monopolios, pues están convencidos que unas empresas fuertes y ricas acabaran redundando en un mejor servicio al consumidor y en una riqueza general para toda la población. Esta teoría tiene como resultado real la sociedad más desigual de todo el planeta.

Europa ha quedado como el último reducto humanista. El ser humano está en el centro de la política. La libertad y la igualdad entre todos los ciudadanos han de ser los bienes más preciados. Las empresas o la seguridad del estado no pueden estar nunca por encima, ni ser la excusa para anular las libertades o para aumentar la desigualdad. La ética ha de guiar los avances tecnológicos, la seguridad, la privacidad de los ciudadanos y el progreso económico y social.

4 – Centro de Estudios sobre La 4ª Revolución Industrial (CE-RI)

Hemos entrado en una nueva era de la Humanidad: La Era Digital. Los enormes avances en Inteligencia Artificial (AI) y en Biotecnología plantean por primera vez una utopía largamente anunciada: el final de la raza humana y el nacimiento de una nueva especie, resultado de la hibridación entre los humanos y las máquinas. Es lo que es conoce com Transhumanismo. ¿Será el final de la muerte y por tanto de la procreación?

La fusión del mundo físico y el digital (que hoy en día ya es posible mediante dispositivos aplicados al cuerpo y en un futuro muy próximo lo será gracias a implantes cerebrales), permite conectar el cerebro humano con La Nube, donde se encuentra todo el conocimiento de la humanidad. Puede parecer un gran avance (con el potencial de hacer de nosotros unos seres superiores, prácticamente unos dioses) pero todos sabemos que esta “mejora” no estará al alcance de todos. Como siempre, habrá una élite “con cualidades mejoradas” y grandes masas de la población que ya ahora se empiezan a definir como sub-humanos. ¿Nos recuerda algo este término? Los sub-humanos, por la propia definición, son seres “prescindibles”. ¿Se repetirá la historia?

Las previsiones indican que 2030 podría ser el año de la Singularidad, el momento en que las máquinas (gracias a la AI y al Machine Learning) llegarán a tener consciencia y serán capaces de mejorarse ellas mismas, aprendiendo de sus errores, sin necesitar la intervención de los humanos. ¿Se revelarán contra sus creadores? De hecho, ya no nos necesitan para seguir evolucionando. ¿Nos destruirán al dejar de serles útiles? Se prevé que los humanos pasaremos a ser seres inferiores que consumen una gran cantidad de recursos del planeta y, por tanto, competidores de las máquinas. Por el bien de “su” planeta, lo más lógico será que las máquinas se acaben deshaciendo de nosotros.

Internet of Things (IoT) es la conexión de trillones de sensores y equipos electrónicos con La Red. Para desarrollar esta nueva experiencia de interactuación no-humana, era necesario crear conexiones de gran capacidad y de muy baja latencia (tiempo de respuesta de las señales). Esto se ha conseguido gracias al 5G, pero desplegará todo su potencial con el 6G (ya en
fase de pruebas en Japón y Corea del Sur,) que será operativo en 2030.
Pero esta total conexión entre las máquinas y La Nube abre la puerta a los ciberataques y al bloqueo de las plantas de generación de energía y, por tanto, de producción de bienes y servicios. El Gran Apagón es cada día más factible. Nunca la Humanidad había estado tan interconectada y al mismo tiempo había sido tan débil y susceptible de ser atacada.

5 – Centro de Estudios sobre Economía Digital, Blockchain y el Futuro del Trabajo (CE-EB)

Desde 1995 se considera que la deuda mundial es impagable y que las monedas FIAt están muertas. Los Gobernadores de los 7 Bancos Centrales del G7 acordaron en 2019 crear las monedas digitales, equivalentes a las actuales. Pero habrá una gran diferencia. No serán realmente criptomonedas pero cada unidad tendrá un únicocódigo trazable. Es decir, los Bancos Centrales sabrán en cada momento quién tiene cada unidad de moneda y a quien se la transfiere. Será el final del dinero en efectivo y por tanto de las transacciones anónimas. En realidad, será el final de la privacidad.

Pero, mucho peor que todo eso, implicará la implantación del sistema de crédito social internacional, igual que el que impera en estos momentos en China. Por primera vez, cada unidad de moneda podrá ser activada y desactivada a distancia, de manera que una persona podrá ser confinada en su casa y desposeída de todo su capital en un instante. A los Gobiernos les bastará alegar que se ha incumplido alguna norma (que podría ser simplemente expresar una crítica al Gobierno de turno (como pasa ahora en China) o no respetar el toque de queda por una “supuesta” alerta sanitaria.

La tecnología Blockchain abre una puerta a un nuevo mundo de privacidad de seguridad en las comunicaciones. ¿Permitirán los Gobiernos que los ciudadanos normales la utilicen o será un territorio reservado a los expertos? ¿Son las Criptomonedas una solución a este mundo distópico? ¿Los disidentes están condenados a entrar en el DeepWeb y vivir en un mundo paralelo? ¿No habría una solución al control total de los Gobiernos sin haber de entrar en ese territorio oscuro controlado, en muchos casos, por la delincuencia?

El 50% de los trabajos serán substituidos por robots en los próximos 10 años. ¿Cuál es el futuro del trabajo? ¿Repartirlo entre todos o crear dos categorías de ciudadanos? ¿La Renta Básica Universal (RBU) será la solución provisional o la manera definitiva de subsistir sometidos? ¿Los Gobiernos harán desaparecer la RBU de tu monedero digital en el momento que expreses una opinión que se salga de la línea marcada por ellos o no respetes alguna norma? ¿Qué trabajos no podrán ser substituidos por los robots? ¿Se revelarán los robots?

¿Cómo será la vida sin trabajar? Con una RBU muy baja, que tan solo cubrirá las más estrictas necesidades básicas (Casa y comida) ¿qué vida plena podrá tener un ciudadano? Nos espera una vida alienada encerrados en casa mirando todo el día plataformas gratis en la TV y comiendo platos pre-cocinados traídos a casa por Riders sin derechos laborales (hasta que ellos también sean substituidos por drones de reparto?

6 – Centro de Estudios sobre Colapsología de los Sistemas (CE-CS)

La Colapsología es el estudio pluridisciplinar del colapso de nuestra civilización industrial para poder imaginar, a partir de él, como sería la nueva era que le podría substituir. Apoyándose en trabajos científicos reconocidos y en datos contrastados, y extrapolando teorías basadas tanto en la razón como en la intuición, la conclusión a la que han llegado los expertos que se dedican a hacer previsiones estratégicas es que hemos llegado al final del periodo del Antropoceno (periodo de 200 años en los que la actividad humana ha dañado ecosistemas que han estado en equilibrio durante millones de años) y que estamos entrando en una nueva era en la que los seres humanos deberán interactuar de manera radicalmente diferente entre ellos y con el planeta. La tecnología y el cambio de paradigma aún pueden salvarnos.

Estamos viviendo un colapso general de todos los sistemas que regulan nuestro mundo (Económico, Biológico, Geopolítico, Energético y Social) los cuales hasta ahora funcionaban de una manera más o menos armónica y equilibrada. Las utopias de los últimos 200 años están llegando a su final. Hay un acuerdo general de que no podemos continuar funcionando de la misma manera, pero el debate se centra en si el colapso será total y sucederá de manera inminente o bien si aún tenemos tiempo de hacer una demolición controlada de aquello que no funciona y podemos edificar la siguiente era de manera consensuada. Para poder hacer hipótesis sobre el futuro necesitamos saber con detalle qué está pasando y dónde estamos exactamente. ¿Cuál es el estado real de la salud de nuestro planeta? ¿Es sostenible nuestro sistema económico? ¿Cuál ha de ser el modelo político del futuro? ¿Se puede hacer una transición pacífica o ya no controlamos los acontecimientos? El colapso puede llegar en cualquier momento (provocado por un crack bolsista, un cataclismo natural, la pérdida de diversidad natural, el agotamiento de una serie de materias primas críticas, etc.). Si los diferentes sistemas colapsan al mismo tiempo habrá una caída en dominó, y deberemos prepararnos para un futuro sin dinero, sin agua, sin electricidad, etc. Volveríamos a la edad media.

El informe The limits to Growth, publicado en 1972 por investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ya alertaba de los riesgos del crecimiento económico y demográfico exponencial. Calculaban el colapso en 2030. ¿Estamos a tiempo de cambiar nuestro destino? Parece que ya es demasiado tarde. Mucha gente ha entrado en una fase de determinismo pasivo, pero hay otras voces que niegan los datos en los que se apoya la Colapsología y ven el futuro de manera optimista. Estos creen que la tecnología y la ciencia avanzan de manera exponencial y que aún tenemos capacidad de resolver todos los problemas en un corto plazo de tiempo. Basta concienciar a la población y convencer a los gobernantes para que inviertan grandes cantidades de recursos en nuevos sistemas energéticos y productivos, en hacer nuevas políticas redistributivas, en incentivar el comercio justo y ecológico, en empoderar a los ciudadanos y dejar de tratarlos como súbditos, etc. ¿Hay esperanza?

7 – Centro de Estudios sobre Privacidad. Protección de Datos y Ciberseguridad (CE-PD)

Vivimos en un mundo cada vez más conectado. Todas nuestras actividades cotidianas se han digitalizado y han pasado a realizarse en la Red (nuestro trabajo, la información que nos llega o la que transmitimos, los trámites administrativos, el entretenimiento, la comunicación con nuestras amistades, la ruta de nuestros viajes, las compras y los pagos, las consultas tele-médicas, etc.). Pensemos por un momento qué actividades podríamos hacer con normalidad si en este momento cayese Internet durante un solo día. Ni tan solo tendríamos la opción de volver a la era analógica, porque muchos de los servicios y los sistemas ya no están preparados para funcionar fuera de la Red. Por ejemplo, si cayese el ordenador central que controla los semáforos de una ciudad sería imposible regular el tráfico colocando un policía en cada cruce. Simplemente, la única opción sería abandonar el coche en medio del colapso de tráfico e ir caminando a casa. Incluso las centrales de energía están controladas por sistemas informáticos interconectados. Si cayese Internet caería también la red eléctrica y por tanto toda la actividad industrial y comercial.

Esta dependencia de la Red ha hecho de nuestro mundo un lugar más cómodo para vivir pero al mismo tiempo más débil y crítico. Nunca, a lo largo de su historia, la humanidad se había colocado de forma voluntaria (y no por causa de un cataclismo natural) en manos de una sola persona o de un grupo organizado. ¿Estamos mentalizados para vivir en un mundo post-ataque-cibernético? La Ciberseguridad es una de las herramientas más importantes en estos momentos para cualquier empresa, pero también para los particulares. El Randsomware (secuestro de una red pública o privada con el consiguiente chantaje) se ha convertido en una de las actividades delictivas más provechosas (y seguras para los delincuentes). Nuestros datos se han convertido en el nuevo oro y, por tanto, hay muchas personas y empresas deseando robarlas (o conseguirlas gratis, si nosotros se las regalamos). No somos conscientes del valor de nuestros datos .¿Hasta qué punto podemos ser manipulados (y por tanto, controlados) por aquellos que controlan trillones de datos y por tanto juegan una partida global con las cartas marcadas?

Aquellos que controlan la información pueden controlar nuestra mentes, manipular nuestra toma de decisiones y por tanto desvirtuar nuestro sistema democrático. ¿El caso de Cambridge Analytica se volverá a repetir en elecciones futuras?

Si toda nuestra actividad diaria está basada en un dispositivo electrónico que debemos llevar constantemente con nosotros y siempre ha de estar conectado a la Red, ¿queda aún algún resquicio para mantener nuestra vida fuera de la Red y por tanto reservar espacios de privacidad en los que no entre ni el Estado ni las empresas?

¿Será la privacidad el oro del futuro? ¿Solo la élite podrá vivir desconectada?

8 – Centro d’e Estudios sobre Utopias i Distopias (CE-UD)

El ser humano se diferenció de las otras especies cuando desarrollo la capacidad de soñar su futuro y darle un sentido a su existencia. A lo largo de toda la historia, este sueño se ha expresado a través de poetas, narradores, filósofos o líderes políticos y religiosos. Los pensamientos y las narraciones consistían en analizar la realidad de aquel momento histórico y proponer formas de mejorarlo a muy corto plazo, pues los cambios tecnológicos prácticamente no existían a lo largo de una misma generación y aquellas innovaciones que aparecían en una parte del mundo tardaban años en llegar a otra parte.

El avance tecnológico ha sido exponencial a lo largo de los últimos 200 años. Tan solo en los 20 años de este siglo, y gracias a la explosión de Internet y la interconexión de prácticamente toda la población mundial, han nacido más avances tecnológicos que en toda nuestra existencia anterior. El intercambio instantáneo de información, la posibilidad de que cada ciudadano pueda ser emisor y no tan solo receptor de ideas, ha empoderado a los seres humanos como nunca antes. Ya no es necesario seguir al pastor como un rebaño. Todos podemos colocar nuestra pieza en la construcción de la narrativa. La utopia de un mundo mejor, creado como resultado de la suma de todas las mentes del planeta, parece estar al alcance de la mano.

Pero algo ha empezado a cambiar en los últimos años. Las élites que han controlado a la población desde el origen de los tiempos vieron peligrar su posición de poder y decidieron que la misma tecnología que nos empoderaba podía servir para controlarnos y finalmente para someternos. Estamos en un momento crítico de nuestra historia. Por primera vez tenemos la posibilidad de conseguir la utopia soñada o bien dejarnos llevar hacia la peor de las distrofias imaginadas. ¿Seremos capaces de proyectar y construir nuestro propio futuro o nos rendiremos sin batallar y dócilmente caminaremos hacia nuestra propia alienación?

En los últimos 20 años hemos renunciado a gran parte de los derechos, conquistados a lo largo de guerras y grandes sacrificios. La promesa de una supuesta seguridad (contra terroristas, virus, desastres climáticos, etc.) ha permitido a las élites instaurar sistemas de control y seguimiento, mandatos de restricciones de las libertades, censura de opiniones disidentes e incluso la creación “una verdad alternativa”. Necesitamos mentes que quieran aportar ideas que nos ayuden a crear un nuevo
relato. Una narración sobre el futuro que realmente deseamos y no el que nos quieren imponer. Ya conocemos como acabaron todos los experimentos anteriores en los que un líder nos dijo: “Seguidme…!” Nunca más seremos un rebaño llevado en silencio hacia el matadero. Esta vez estamos todos conectados y utilizaremos los medios que nunca antes habíamos tenido.